LOS CAMINOS DEL ESPAÑOL

Lec. 9. Entrevista al profesor Álvaro Alonso de Miguel

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CARLOS: Nos encontramos en la Universidad Complutense de Madrid. Profesor, muchas gracias por recibirnos.

PROF ALONSO: Muchas gracias a vosotros.

CARLOS: Bueno...En primer lugar, lo que más nos sorprende en este libro del Arcipreste de Hita, Juan Ruiz, es el título: el Libro del Buen Amor. ¿Nos puede explicar la razón de este título, si es que la hay?

PROF. ALONSO: Sí, el título sin duda es un título muy sorprendente y es un título de muy difícil interpretación, porque la expresión "buen amor" tiene significados, muy, muy dispares... Eh... en una tradición que viene al menos desde San Agustín, "buen amor" eh... significa el amor que tiene como objeto último a Dios, o el amor que tiene como objeto al prójimo, pero como fundamento del amor de Dios. En definitiva, se relaciona con la virtud cristiana de la caridad. Y el propio Arcipreste en varios pasajes del Libro utiliza el término "buen amor" con esa significación, ¿no? Eh..., por ejemplo, en el comienzo del Libro dice explícitamente que va a hablar del, eh... del "buen amor" que es el de Dios.

Sin embargo, hay otras tradiciones culturales como... la poesía francesa o la poesía provenzal donde, eh... la expresión "buen amor" sirve para designar más o menos lo que hoy llamaríamos amor cortés, con una expresión un poco, un poco anacrónica. Eh... y, finalmente, y es lo más sorprendente en muchos pasajes del Libro aparece el término "buen amor" referido a la alcahueta o relacionado con la alcahueta de alguna manera. Por ejemplo, cuando el propio don Amor se presenta ante, ante el Arcipreste y le dice que trate con "buen amor" a la alcahueta, para que ésta lo sirva con más lealtad y con más entusiasmo y con más fidelidad. Eh... incluso podría interpretarse que el término "buen amor" es un nombre propio de la alcahueta, porque, en un momento determinado, el Arcipreste hace una enumeración de los nombres de la alcahueta, de los malos nombres de la alcahueta -nombres más o menos denigratorios o más o menos, incluso insultantes- y la alcahueta le dice que no la llame de esa manera, ¿no? Dice llamadme buen amor y faré yo lealtat; de manera que "yo te serviré mucho mejor si me llamas por un buen nombre, como es el nombre de buen amor". De manera que... muchos investigadores prefieren eh... escribir el nombre Libro de Buen Amor todo con mayúsculas; no sólo "Libro" sino también "Buen Amor", porque entienden que se trata del nombre propio que la alcahueta se da a sí misma y quieren que le den los demás. De manera que la expresión "Libro de buen amor" es evidentemente una expresión muy desconcertante, ¿no?, porque admite desde la interpretación "libro que habla del amor que se dirige hacia Dios" hasta la interpretación de "libro eh... que pertenece o que se relaciona con la alcahueta que quiere que la llamen Buen Amor". De manera que desde la divinidad a la alcahuetería todo cabe dentro del título "Buen Amor".

CARLOS: Muy bien, pues, ahora lo entendemos mucho mejor. Otra cosa sorprendente para nosotros es -porque arcipreste es un cargo clerical, ¿no?, eclesiástico, ¿no?- entonces, ¿no sorprende un poco que un clérigo hable del amor carnal con, con esta franqueza? ¿Cómo se puede explicar esto?

PROF. ALONSO: Bueno, sin duda eso es menos sorprendente desde el punto de vista de la literatura medieval y de la mentalidad medieval que desde el punto de vista contemporáneo. Quiero decir, que el Arcipreste no es la única, el único clérigo que habla del amor carnal en estos términos en los que lo encontramos en el Libro de Buen Amor. Otra cosa, naturalmente, es que tengamos que atribuir al Juan Ruiz de carne y hueso -a este Juan Ruiz de carne y hueso cuya existencia parece que no admite duda- las aventuras que se cuentan en el Libro. Parece que no, que no puede leerse en clave estrictamente autobiográfica, que es una especie de personaje al que por juego bautiza del mismo modo.

CARLOS: Eh... Estamos acostumbrados a, oír hablar de didactismo de la literatura medieval, ¿no?, pese a... a la franqueza en el tratamiento de los temas del amor carnal en este maravilloso libro, ¿se puede hablar de intención didáctica en esta obra, profesor?

PROF ALONSO: Bueno, pues ciertamente se puede, y se ha hablado, con mucha frecuencia de intención didáctica del Libro de Buen Amor, e indudablemente Juan Ruiz en más de una ocasión dice que su Libro tiene un claro propósito didáctico y hay partes del Libro que parecen respaldar este propósito didáctico. No conviene olvidar que el Libro de Buen Amor es un libro eh... muy misceláneo, diría, casi muy variado, que trata todo tipo de temas -composiciones dirigidas a la Virgen, reflexiones absolutamente serias sobre el Sacramento de la Confesión, eh... reflexiones muy serias sobre la muerte y lo que espera el cristiano después de la muerte, reflexiones sobre los pecados capitales...-; pero, al mismo tiempo tiene todas estas historias amorosas de las que hemos estado hablando.

Visto eso, la mayor parte de la crítica actual tiende a interpretar el Libro como un libro esencialmente y deliberadamente ambiguo, ¿no? El Arcipreste insiste una y otra vez en la ambigüedad del, del propio Libro y la ambigüedad general de todo mensaje verbal, ¿no? De manera que, los lectores piadosos se centrarán en las partes del Libro de carácter más claramente didáctico, de carácter más claramente religioso, eh...construirán una especie- como dice un crítico americano- de canon dentro del canon; y los lectores de... mayor inclinación estética leerán el Libro disfrutando del estilo del Arcipreste o de su habilidad para la versificación e, incluso habrá lectores que quieran leer el Libro como un texto erótico, y el Arcipreste parece que les autoriza, aunque no se lo aconseja, que lo lean de esa forma. De manera que, el Libro puede leerse desde múltiples formas, y una de esas formas, uno de esos planos en los que podría leerse, sin duda, sería el plano de carácter didáctico.

CARLOS: Bien, otra pregunta que interesa especialmente en nuestro proyecto de Caminos de la..., Caminos del Español, es los rasgos lingüísticos de esta obra, ¿no? Especialmente, eh... aquellos que tengan que ver con el lenguaje popular.

PROF. ALONSO: Sí, pues, eh...ciertamente el Libro tiene mucho que ver con la oralidad, no solamente porque entra el lenguaje popular en los diálogos, ¿no? -los diálogos son de una, de una, digamos, soltura, y de una frescura verdaderamente asombrosa-, sino también, porque parece que el Libro, o al menos, muchas partes del Libro fueron concebidas para la recitación juglaresca; eh...o por lo menos se prestan perfectamente para la recitación juglaresca. De manera que aparecen en el Libro muchos... no sé si llamarlos géneros, pero sí muchas convenciones y características de la poesía oral: aparecen continuamente refranes; en fin... los, los... muchas veces los duelos verbales entre los personajes suponen un intercambio rapidísimo de refranes entre ellos; o aparecen también determinadas convenciones como estas largas retahílas, ¿no?, de insultos como cuando el Arcipreste dice que tiene un magnífico mozo, un magnífico criado -que le sirve, además, de alcahuete- y dice que es el mejor del mundo, salvo por catorce defectos que tiene, ¿no?, y enumera uno detrás de otros esos defectos, eh... lo que constituye, naturalmente, toda una serie de insultos dirigidos contra el, contra el, contra el mozo que le sirve de alcahuete. O también, lo he mencionado hace un momento, los malos nombres con los cuales se conoce a la alcahueta, también constituyen esta retahíla de insultos. Eh... de manera más general habría que decir que todas estas series acumulativas de sustantivos, de adjetivos, de imágenes -eh... muchas veces tomadas del lenguaje popular- son constantes en el Libro Buen Amor, ¿no?; y producen una sensación de..., eh...digamos de... plenitud o incluso de desbordamiento, que es probablemente el rasgo lingüístico que de una manera más intuitiva y de una manera más directa percibe cualquier lector de hoy día.

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